jueves, 14 de mayo de 2009

Cambio de domicilio.

Mi Corazón está harto, no aguanta más a sus compañeros de piso. El Hígado no hace bien su trabajo y no le filtra correctamente la sangre, con la consecuente resaca que siente cada vez que bebo. Los Pulmones le hacen trabajar demasiado, haciéndole bombear más deprisa..venga y venga a fumar. Los músculos le han perdido el respeto y le han retirado el saludo.

Pero sin lugar a dudas, con el que peor se lleva es con el Capitán General, el Cerebro; que aliándose con su Teniente Coronel, la Razón, le tienen en un sin vivir constante y absoluto. Coartan su libertad..el Corazón de mi Corazón es un espíritu libre, romántico y sensual, aunque también tiene su punto transgresor y rebelde. Estos dos le traen por el camino de la amargura, siempre dándole órdenes, obligandole a actuar según sus puntos de vista, que son inviolables e indiscutibles.

Puede evadirse en contadas ocasiones, cuando está en compañía del Subconsciente que es juguetón y algo impetuoso..como Él. Mientras todos descansan, los dos escriben sueños..sueños de como les gustaría que fueran sus vidas, planean escapadas traviesas, conciben amores imposibles..

Por todo ello mi Corazón le ha pedido un grandioso favor a su único y sincero amigo. Le ha hecho prometer que fabricarán un último sueño juntos, el cual tenga fuerzas para volar muy lejos..a tierras inconcebibles si hace falta y que logre visitar las mentes humanas, como nunca antes ningún sueño ambicionó. De todos es sabido, que los sueños tienen la capacidad de revolotear sobre las mentes soñadoras y elegir donde ubicarse..¿nunca te has despertado con la sensación de haber soñado algo perteneciente a otra persona?

Ese sueño suplicará que otro Corazón y mi Corazón ejecuten una simbiosis, consistente en que ese otro Corazón, más racional y realista se una a mi organismo y mi Quijote idealista, obre la sinergia con otra mente más sensible y espiritual.

¿Y que será de mi, si eso ocurre?

  • Sesión psicoanalista:

No todo se lo cuento a mi "Querido Sanador"..sino creería que estoy loco.

lunes, 11 de mayo de 2009

Desconocidos

Iba yo resuelto a comprar el pan..¿que digo?..si yo nunca compro pan..mejor..iba yo resuelto a comprar tabaco (sii..eso si) y estando dentro del estanco, vi a un individuo que estaba contando lentamente las monedas sueltas que descansaban en la palma de su mano. Entonces le miré la cara..una cara conocida, pero no sabía de que, mi cerebro no asociaba esa cara en el amasijo de personas conocidas de mi vida social.

Me acerqué por su flanco izquierdo (por detrás no es conveniente en estos casos) y le dije.."perdona"; él se giró y en su cara observé dibujarse una sonrisa..una sonrisa de esas robóticas con la que deleitas a los vecinos en el ascensor, de las que hago al camarero que veo todos los días, detrás de la barra del infecto bar al que acudo para mi terapia educacional a base de alcohol y hierbas o bien de las que dedicas a la novia de tu amigo cuando te mira mal, porque te hace responsable de la "mala vida" que lleva su "amado", cuando ella sólo existe, si es que lo hace, en las conversaciones irónicas llevadas al extremo, mientras "descorchamos" sin cesar tercios de cerveza, a los que no se les ve la marca porque está cubierta de polvo (o lo que creo que es polvo), en el maldito antro infecto antes mencionado. Pero se borró enseguida esa sonrisa de su rostro y puso cara de aburrida expectación, a la que yo respondí con un sugerente:

-¡Tío, no te suena mi cara!..tu me resultas familiar, pero no sé de qué.

-No, no me suenas de nada.-me dijo, mientras empezaba a hacer el movimiento para ponerse de cara a la estanquera y dejar de ver la mía.

-Tal vez..¿de la mili, de algún cursillo del Inem o pudiera ser que nos conociéramos fumando sudorosamente Opio en Hanoi?-le insistí, ante el convencimiento de que le conocía seguro.

-¡Que no te conozco..coño y dejame ya en paz, que me estas empezando a cargar!-voceó, visiblemente cansado de mi compañía.

Decidí que era buen momento para dejar de fumar o en su defecto, largarme a buscar otro estanco y eso hice, no sin antes despedirme con un saludo manual de mi desconocido amigo, porque educación hay que tener siempre.




  • Sesión con Mi Querido psicoanalista:

-¿Por qué hay gente que aún conociéndote hacen como que no te han visto en la vida?..¿acaso he sido capaz de "putearles" y mi subsconciente lo ha borrado de mi memoria, para que mi cerebro no se estropee más de lo que está?

-Mi tiempo es muy valioso y semejante banalidad no creo que sea correcto, ni beneficioso para usted hablarlo en estas sesiones..lo digo más bien, porque le cuestan su dinerillo.

-Yaa..sólo digo que..

-¡Mire mi querido "ser elemental"!-me cortó y ejecutando una seña inequivoca con su dedo indice para que me acercase, se reclinó, para aproximar su boca a mi oreja y me dijo en un susurro.-si dentro de unos años, cuando ya no sea mi paciente, me lo encuentro en cualquier sitio de la tierra, en cualquier situación, tenga por seguro..que yo tampoco le reconocería.

viernes, 8 de mayo de 2009

Primera sesión


Me recuesto en el Diván con gesto compungido y ausente, observando las suaves sombras que arrojaba una sencilla lampara de pie, en el techo recién pintado. Su mirada parece que me quiera desnudar (ya estamos)..no, lo que realmente quiere es empezar ya su trabajo y psicoanalizarme sin palabras, pero lo único que le desvela su mente es que tiene ante sí, un besugo asustado

-¿Sabe usted las consecuencias de lo que se propone hacer?-me preguntó sin que todavía hubiera apoyado mi cabeza en la almohada incorporada al duro Diván de cuero.

-No lo he pensado-dije, respondiendo al elocuente retrato de, seguramente, algún reputado medico mental, que estaba colgado de la pared de mi izquierda
.

-Señor mio que lo que quiere hacer es..¡abrir un blog!..¿se da usted cuenta?

-"¿Se podrá fumar aquí?"-pensé-¿aquí se puede fumar?

-Conteste a la pregunta..¡hombre de Dios!

-Sí, realmente he pensado que me puede ayudar a resolver el puzzle sideral de mi cabeza.

-¿Entiende que requiere de cierto esfuerzo por su parte?

-"¿Se podrá beber aquí?"-¿aquí se puede beber?-salió de mi boca, mientras automaticamente, me echaba mano a mi petaca de Tekila, situada estrategicamente, en el único bolsillo sano de detrás de mi tejano.

-¿Estará dispuesto a sacrificarse lo que haga falta?-me espetó, haciendome un gesto de disgusto con la mano, para que dejara de rebuscar mi plateado artilugio del bebercio.

-"¿Se podrá aquí...?..noo que esto no parece ni muy estable ni mullido"-sii, sii..me sacrificaré lo que mi mente y mi cuerpo me deje.."maldita sea donde abré dejado el papelillo con el teléfono de.."

-¡Bueno pues hemos acabado por hoy!-gritó con voz triunfante, haciendome dar un respingo, con la consecuente pérdida del acoplamiento "divanero", que me había costado un ratazo encontrar y sobre todo la cruda vuelta a la realidad.

Mientras él, escribía anotaciones (supongo que de dinerillos varios)..yo pensaba que realmente me había metido en un jardín; ¿sería capaz de sobrellevarlo?..¿publicaré con asiduidad?..¿de que hablaré?. De repente me vi en el descansillo, con un recibo haciendo ondas en el aire, con mi querido...dedicándome una amplia sonrisa, ampliamente falsa también, a la par que cerraba la puerta de un portazo seco.

Bajé las escaleras despacio, pensando en quién iba a leer mis insensatas tribulaciones, mis insensibles argumentos, mis alcoholizadas chorradas..el sol calentó mis mejillas, el aire me lleno de olores gratificantes y despejó mi mente..entonces, me abalenzé sobre una transeúnte con perro que se apartó sobresaltada y le dije..¡¡¿de que me preocupo?..si tengo la ayuda de mi Querido Psicoanalista!!